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Los regadíos y el uso eficiente del agua (Artículo Heraldo de J. Loren y A. Acero)

Fuente: Heraldo de Aragón, lunes 8 de junio de 2015, pág. 18

ESPAÑA es el quinto país del mundo con mayor número de grandes presas por habitante. El almacenamiento de agua en nuestras 1.500 presas permite mantener el suministro en épocas de estío e incluso de sequía. El sector agrícola consume buena parte del agua azul (procedente de ríos, lagunas y acuíferos) y verde (procedente de las precipitaciones y que queda retenida en el suelo). Pero conviene recordar que los usos forestales evapotranspiran alrededor del 40% de las precipitaciones que recibe España.

La mayoría de los recursos hídricos regulados ya están asignados a algún uso, mediante el sistema de derechos de agua. La modernización del regadío supone una mejora del control del uso del agua, de la productividad del regadío y de la calidad de vida del agricultor. Al mismo tiempo, la modernización implica una mejora global de la calidad del agua en la cuenca, ya que si no aumenta la superficie regada se produce una disminución de los retornos del riego a ríos y acuíferos.

La modernización ha supuesto una mejora de eficiencia, al pasar del tradicional riego a manta, con eficiencias del 50-60%, a otros modelos, como el de aspersión (75-80%) y el localizado (85-95%). El gran aumento de la superficie de riego localizado (ahora supone el 47% del total) y por aspersión ha generado ahorros del 30-40% de agua. La tecnología permite ajustar los aportes a la demanda de las plantas. Como ejemplo, en una hectárea de maíz regada a manta se utilizan en torno a 11.000 m3/ha, frente a 7.000 en riego por aspersión. Una buena práctica como regar por la noche con riego por aspersión minimiza la evaporación y los efectos del viento en el reparto del agua.

El riego por goteo tiene unas aportaciones medias por hectárea de 3.239 m3/ha, frente a los 6.252 del riego a manta. El riego localizado se ha destinado prioritariamente a cultivos leñosos y hortícolas, mientras que el riego a manta se sigue utilizando en cultivos extensivos. El riego localizado mejora la eficiencia no solo del agua, sino también de los fertilizantes. Mediante la aplicación de los fertilizantes a través del agua se hace un uso más racional y sostenible y se reduce la lixiviación de fertilizantes nitrogenados.

Por otra parte, los datos del Ministerio de Agricultura indican que el consumo de agua para regadío en España en 1999 fue de 17.681Hm3, mientras que en 2012 fue de 15.833 Hm3. Es decir, en términos absolutos se ha disminuido el consumo en un volumen superior al embalse de Mequinenza. El rendimiento económico del metro cúbico de agua en el sector agrícola varía en función de los cultivos. Así, para Rodríguez et al. (2005), se sitúa en: 5,79 €/m3; viñedo 1,08; frutales 0,8; cereal grano 0,6; con una media nacional de 0,41 €/m3. Conviene indicar, para ser honestos, que otros sectores como el turístico tienen unos retornos de 200 €/m3(‘Monografía del agua’ de la Fundación Botín). Ahora bien, el factor vertebrador del territorio por parte de la agricultura de regadío es innegable. Y también debemos convencernos de queno hay gestión del agua sin gestión del territorio.

Según la UE, España tiene las tarifas del agua de riego más bajas de Europa. Conviene sin embargo tener en cuenta que en los regadíos modernizados las tarifas pagadas por el regante se han podido multiplicar por nueve, frente a un valor casi invariable de los regadíos tradicionales y un 40% de crecimiento de las tarifas urbanas por término medio entre 2001 y 2009.

Últimamente se habla insistentemente de los mercados del agua. Estos tendrían como función transmitir señales de escasez del recurso y facilitar la reasignación de derechos del agua mediante el intercambio de estos entre los usuarios o entre los usuarios y el medio ambiente. Creemos que un bien de dominio público, como es el agua superficial y parte de la subterránea, debe quedar fuera del mercado, es decir, ‘extra commercium’, salvo casos excepcionales. Se correría un grave riesgo para la ciudadanía si un bien tan básico como el agua quedase sometido a las leyes del mercado y al juego de los especuladores y grandes fondos de inversión.

«El agua no solo es esencial para la supervivencia biológica, sino que es una condición necesaria del desarrollo y sostenimiento de la economía y de la estructura social que hacen posible la sociedad. El agua no es solo una mercancía; es un imperativo central de la supervivencia, sostenimiento, continuidad y vida de la comunidad» (Utton, 1985).

Javier Lorén Zaragozano es presidente del Consejo
de Colegios de Ingenieros Técnicos Agrícolas de España;

Alejandro Acero Oliete es subdirector de la
Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia