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La Escuela Universitaria de La Almunia reclama financiación estable a las instituciones

Fuente: Heraldo de Aragón, viernes 19 de junio de 2015 (pág. 16).

El 35% de los ingresos del centro dependen de la DGA, la DPZ y el Ayuntamiento, pero esas aportaciones hay que negociarlas año a año

LA ALMUNIA.Después de unos años de esfuerzos y ajustes para adaptarse al nuevo modelo universitario que salió del proceso de Bolonia, la Escuela Universitaria de La Almunia (Eupla) ha encontrado un equilibrio. Con los deberes hechos, a partir de ahora quiere hacer ver a quien corresponda que es un centro público pero no recibe financiación estable como tienen los de la Universidad de Zaragoza.

«Nuestros alumnos son de la Universidad de Zaragoza pero el centro no, lo cual es una paradoja», destaca José Luis Peralta, director de la Eupla. En su gestión, esta escuela universitaria depende del Ayuntamiento de La Almunia a través de un patronato municipal. Académicamente, forma parte de la Universidad de Zaragoza, a la que pertenecen sus títulos oficiales. De un presupuesto para este ejercicio de 3,5 millones de euros, un 65% proviene de matrículas, tasas, proyectos, y convenios de colaboración suscritos con empresas o instituciones. El 35% restante se ha completado con la aportación de 500.000 euros del Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, la misma cantidad ha puesto la Diputación de Zaragoza, y otros 200.000, el Consistorio.

«Pero hay una salvedad», aclara Peralta, «y es que las portaciones de la DGA y la DPZ no son regulares. Anualmente hay que estar negociando y buscando esa financiación», recalca. De modo que, «se está al albur de la disponibilidad presupuestaria de las instituciones» y eso «supone una cierta incertidumbre», comenta. El director de la Eupla invita a comparar la cuantía de financiación pública que tiene su Escuela con la que perciben otros centros universitarios públicos.

«Ese 35% que luchamos año a año es el que queremos que, en un futuro no muy lejano, pueda estar asegurado de forma regular», reclama Peralta. La transformación que ha experimentado el mapa de universidades en el país y la derivada del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior han obligado a este centro con casi 45 años de historia a reinventarse.

Con Bolonia, de siete titulaciones pasó a quedarse con cuatro. Antes de que su oferta se redujese, había perdió la exclusividad en algunas ingenierías como la informática o las agrícolas. Se implantaron en otros centros de la Universidad de Zaragoza dentro y fuera de la capital aragonesa. Fueron «circunstancias ajenas a la Escuela», recuerda su responsable, pero progresivamente han hecho caer la demanda de plazas.

A esto se añade la proliferación de centros universitarios nuevos o implantados en universidades ya consolidadas y en un radio territorial del que procedían muchos de los estudiantes del centro almuniense. Además, hay un factor más: la crisis en la construcción, que dio de lleno en otra titulación, Arquitectura Técnica, un clásico en la Eupla. Peralta explica que existen unas 10 escuelas de Ingeniería Civil y Edificación en España que en los últimos dos años no han ofertado el primer curso por falta de alumnos. «Nosotros seguimos en números que permiten mantener las titulaciones», subraya.

Todos estos cambios en el modelo universitario provocaron que la Eupla dejase de ser autosuficiente. De momentos en los que llegó a sumar 3.000 matrículas se ha pasado a las algo más de 700. La supresión de tres titulaciones en el curso 2008/2009 ha supuesto una reestructuración amplia, no solo en la parte académica. Se ha actuado en capítulo de personal, se han optimizado recursos, racionalizado gastos y mejorado la gestión de cobros. «Ha habido un profundo ajuste con un gran esfuerzo por parte del personal docente y no docente, somos los primeros que lo hemos entendido», dice el director.

Una vez lograda esa mayor eficiencia, el objetivo es asegurar los recursos que le corresponden como escuela universitaria pública. Se mantendrá y se buscará la colaboración de empresas e instituciones y también proyectos empresariales de I+D+I en los sectores de la industria y la construcción para seguir generando ingresos propios.

SILVIA LACÁRCEL